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Jean-Baptiste Isabey,un gran cortesano

Napoleón Bonaparte fue un general de guerra hijo  de una familia de la pequeña nobleza corsa. En 1804 se coronó emperador de los franceses  conquistando gran parte de Europa y estableciendo las  reformas e ideas políticas nacidas de la revolución Francesa.  La unión de las potencias opositoras, lograron vencerlo en el año de 1814, desterrado a la Isla Elba y logrando escapar de ella volvió al poder de Francia,  para ser derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo en 1815, siendo desterrado finalmente a la isla Santa Elena donde posteriormente falleció.

 Durante el mes de septiembre de 1814 se convocó un congreso en Viena, que  duraría 10 meses para decidir  como Europa se iba a reordenar después de la guerra. En el tránsito de este congreso, es cuando Napoleón sería derrotado definitivamente por las fuerzas opositoras a su imperio. Prusia, Austria, Rusia y Gran Bretaña lograron detener el feroz avance que implicaba este enemigo común, poniéndole fin a las aspiraciones de Francia por su  predominio en Europa.

Por ese entonces Jean-Baptiste Isabey había llegado a ser el pintor no oficial de la corte napoleónica. Durante el Congreso de Viena (1814), después de que Napoleón, derrotado, había sido desterrado como prisionero a la isla Elba, los participantes del Congreso, reunidos allí para decidir el destino de Europa, invitaron a Isabey a que inmortalizara aquel encuentro histórico en un cuadro grandioso.

 Cuando Isabey arribó a Viena, Talleyrand, el principal negociador por Francia, visitó al artista. Teniendo en cuenta el papel preponderante que desempeñaba en las deliberaciones, el estadista dijo al pintor que merecía ocupar el centro del cuadro. Isabey, muy cordialmente, accedió. Algunos días después, el duque de Wellington, principal negociador por Inglaterra, también se acercó a Isabey con un pedido similar. Isabey, siempre cortés y cordial, accedió al pedido del duque y le aseguró que él sería el foco de atención del cuadro.

 De regreso en su estudio, Isabey analizó el dilema. Si le daba la posición preeminente a cualquiera de los dos hombres, podría generar un conflicto diplomático y despertar resentimientos en un momento en que la paz y la concordia eran fundamentales para Europa.

 Cuando el cuadro al fin fue exhibido, tanto Talleyrand como Wellington se sintieron honrados y satisfechos. La obra muestra un gran recinto, en el cual se encuentran reunidos diplomáticos y políticos de toda Europa. A un costado del cuadro se ve al duque de Wellington al entrar en el salón, y todos los ojos que se vuelven hacia él: es el "centro" de atención. Y en el centro mismo del cuadro, se encuentra sentado Talleyrand.

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La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor.

Francisco de Asís

 A menudo resulta difícil satisfacer las órdenes que recibimos, pero compensar a dos amos en una misma ocasión exige la genialidad de un gran cortesano. Este tipo de dilema es muy común en la vida : al dar toda la atención a un amo, se desatiende con el otro. Es necesario encontrar la forma de navegar sin naufragar, y aprender a moverse con habilidad entre dos fuegos. Estos pueden ser nuestros padres, hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o porque no desconocidos. Lo importante es no permitir que el conflicto se desencadene provocando que la armonía gane terreno en nuestro entorno.

En el contacto con las cosas, el corazón del hombre se enreda y lucha: prudencia, astucia, calma

Zhuangzi

 Hasta el mes próximo… y no nos olvidemos de pincelar en las discordias ajenas (fuente Robert Greene)

 

 
 

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