Get Adobe Flash player

Mi abuelo, papá y yo nos hemos querido en silencio

Hay que llevar botas largas, dijo mi abuelo. Botas largas y de cuero. De cuero fuerte, subrayó con una voz carrasposa.
Una voz que arrancaba trémula y se endurecía a medida que sumaba palabras. Los tobillos no tienen que quedar libres, continuó.
Tampoco los tenemos que cubrir con medias finitas, de esas que usan ahora los maricones. El pasto está alto. Hasta las rodillas nos llega. Yo había dejado dos cabritas, pero con el hambre que hay se ve que fueron a parar a alguna parrilla. Tenemos que ir con cuidado. Lo que no se puede ver lo tenemos que escuchar. Se mueven despacio, aunque los mordiscos los dan rápido. Son bravas. Ayer vi una del tamaño de un brazo, dijo acomodándose en el sillón marrón.
Me pasó entre las piernas. Yo me quedé quieto como un árbol.
Lo que me falta, a esta altura, es que me mate una víbora.
Mi viejo me miró y torció la boca debajo de los bigotes de la barba negra y canosa. Apenas movió los labios. Fue una sonrisa pequeña, de esas que se hacen cuando jugás al póker. Una especie de engaño confesamente artificial, que expone la ambigüedad que, de tan tramposa y espontánea, parece cierta. Luego mi viejo apoyó las manos en las piernas de mi abuelo que ya no servían para mantenerlo en pie. Mirándolo a los ojos, dijo: vamos a tener que ir, entonces.
Hacía al menos un mes que mi abuelo venía contando esa historia. Apenas entrábamos a su casa, mi abuela nos advertía "otra vez se despertó hablando de los campos y las víboras". Lo escuchábamos contar los sueños como si hablara de su jornada laboral. Decía que en total eran más de diez hectáreas. Decía que las había comprado por dos mangos durante el rodrigazo. Decía que le hubiese gustado armar una ladrillera. Decía que nunca había pagado un impuesto. Decía que no tenía ningún título de propiedad. Decía que no quedaban lejos. Decía que estaban en la provincia de Buenos Aires. Decía que eran suyas. Decía que quería que sean nuestras.
Me cuesta recordar en qué período del Alzheimer ( enfermedad que entre otras cosas genera en las personas pérdida de memoria, desorientación, tienen lapsos inesperados en el juicio, cambios inusuales de humor y emociones) fue que empezó con el tema de los campos.
En la puerta de la casa de mis abuelos, un sábado a la mañana del primer otoño del nuevo siglo, mi viejo estacionó el Ford 14000 verde que usaba para trabajar. Lo habíamos decidido la noche anterior, después de que mi abuelo volviera a insistir con los campos.
Cargamos tres pares de botas altas y duras, dos machetes collins, una pasta frola de membrillo que preparó mi abuela y el equipo de mates. En la parte de atrás del camión había un volquete vacío y abollado. Sobre un fondo rojo descascarado, en letras blancas se leía "Volquetes Huergo & hijos".
Mi viejo agarró a mi abuelo por debajo de los brazos y, mientras yo le sostenía las piernas de papel, dijo: vamos papi, a la cuenta de uno, dos y tresss. En dos movimientos lo apoyamos en la punta del asiento triple del Ford. Yo entré por el lado del conductor y me senté en el medio, rozando con las rodillas la palanca de cambio.
Mi viejo le dio un beso a mi abuela, que seguía de pie en la vereda, y subió al camión. La puerta de chapa hizo un golpe secó cuando la cerró –con fuerza– para que no quede entreabierta. Mi abuelo bajó la ventanilla y sacó la mano. Hizo un movimiento. A la distancia podía leerse como un saludo o como una indicación a mi abuela para que fuera hacia adentro. Mi viejo puso primera. Mirando hacia adelante, dijo: para donde vos digas.
Mi abuelo había pedido que apagáramos la radio con un gesto de la mano. Sólo escuchábamos el motor del Ford y el viento de los autos 0 km que pasaban por los costados. Llevaba una manta marrón que le cubría desde las piernas hasta el cuello. Sus ojos iban pegados a la ventanilla.
–Frená acá –dijo de golpe.
Mi viejo estacionó en la banquina, frente a una tranquera de madera curtida. Bajamos todos del camión, menos mi abuelo, que prefirió quedarse en la cabina con la puerta abierta. Agarramos las botas de cuero y las llevamos colgadas del hombro. Caminamos hasta la tranquera. Subimos a una madera que sobresalía. Ambos, con las manos de visera sobre los ojos, intentamos ver algún movimiento humano.
–No veo ninguna víbora –dijo mi viejo. Me tocó los rulos y volvimos al camión. Antes de cerrar la puerta del lado donde estaba mi abuelo, le preguntó: –¿Estás seguro que es acá?
–Creo que más adelante -dijo.
Como un gigante torpe, a los tumbos, el Ford se sumó a la ruta. Las cadenas del equipo golpearon contra el volquete. El ruido hizo vibrar la cabina y movió la manta marrón que sostenía mi abuelo.
Se lo notaba cansado, con los ojos a media asta.
Mi viejo siguió manejando sin abrir la boca, como cuando lo acompañaba los viernes a hacer cobranzas a Capital después del colegio.
Todavía en ruta, por la ventanilla del Ford, entró el olor a carne asándose en las parrillas de Dolores.
–Me parece que es acá –dijo mi viejo.
Acercó la trompa del camión al estacionamiento. Después cargó a mi abuelo a caballito. Al trote lo llevó hasta una mesa al costado de la ruta. Pedimos una parrillada completa, un vino tinto y un sifón de soda.
Mi abuelo no dejó achura por probar.
Cuando terminó, apoyó la manta en una silla vacía y esperó a que el sol le entibiara las piernas.
Después, mi viejo preguntó: –¿Seguimos?
Mi abuelo no dijo ni sí ni no. Movió la cabeza esperando a que tomáramos la decisión. Cuando lo subimos al camión, volvió a taparse con la manta.
–Vamos a casa –dijo en un tono casi inaudible.
Mi viejo sonrió y me pasó las llaves.
–Manejá vos –dijo.
El viaje de vuelta fue en un silencio absoluto. Sólo se escuchaba el ronroneo del motor del Ford. En el último tramo, cuando pasamos Brandsen, ambos se quedaron dormidos. Yo me pregunté si tendrían conciencia del recuerdo que estaban construyendo.
Supuse que no. Tanto mi viejo como mi abuelo pertenecen a ese estilo de paternidad que desconoce de divanes y reflexiones. Paternidades que se hacen presentes en las urgencias, apagando incendios. Paternidades que actúan como pueden, de un modo rústico y fraternal, tosco y libertario. Al fin y al cabo, una paternidad como muchas que se acumulan y como otras que vendrán. Una paternidad llena de diagnósticos errados, de abrazos partidos, de amor torpe, descuidadamente puro.
Cuando llegamos a la casa de mis abuelos ambos seguían durmiendo. Estacioné con el motor apagado, para que el cambio de sonido no los alterare.
Dejé pasar unos minutos, mientras acomodaba los machetes que no habían cortado yuyos ni cabezas de víboras. Yo también estaba cansado. Saqué la llave y cerré los ojos. En el hombro derecho sentí el calor de mi viejo. Del mismo modo, pensé, que mi viejo sentiría el de su padre en el otro costado.

mi abuelo mi viejo

No se trata sólo de llevar nueve meses y de dar a luz seres sanos de cuerpo, sino de darlos a luz espiritualmente. Es decir, no sólo de vivir junto a ellos, con ellos, sino ante ellos. Creo más que todo en la fuerza del ejemplo.
Victoria Ocampo
He sacado algunos párrafos por cuestiones de espacio y pido disculpas a su autor Damián Huergo. Es un emotivo llamado de atención al afecto que nos damos entre las generaciones de varones en la familia.
Hasta el mes próximo...


Facebook
 

¡El mundial de la vida!

 

La final del mundial, que seguro no olvidaremos los argentinos por un largo tiempo, la vimos juntos con mi hijo de 8 años (Juan.).Todo venía de maravillas, los dos acostado en la cama grande, hasta el momento del gol Alemán. El ánimo de Juan tuvo un giro rotundo, se le vino el mundo al piso y se largo a llorar con una mezcla de odio y amargura que me sorprendió, ¡nunca lo había visto así!. Mas sorpresa fue en el momento en que los alemanes besaron la medalla y apuntaron a la cámara de televisión que se le salto la chaveta y les gritó "que se la metan en el c..." mi carcajada brotó a mares, pero al rato también mi preocupación. No podía dejar así la situación, si se iba a dormir cargado con esa angustia y ese odio esa noche no dormía, así que emprendí la difícil tarea.

Obviamente no la pude lograr de manera inmediata, pero si pudimos dialogar sobre como se venían comportando los jugadores de ambos equipos, obvio que todo tenía su límite solo bastaba un poco de ver jozar al equipo alemán besando las medallas, ni hablar de levantando la copa, y los patos se les volaban (menos mal que no vio los festejos en Alemania con ese baile de los gauchos). Luego de idas y venidas logramos rescatar los gestos que es adonde quiero ir y creo que es un logro que nos deja este seleccionado. No nos podemos permitir que los jóvenes o los niños olviden la actitud de Mascherano por citar un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Nosostros los seres humanos como muchas de las especies que habitan la tierra, aprendemos copiando actitudes, movimientos, etc. es fácil reconocer esta forma de comportamiento en algunos gestos que hacemos igual a nuestros padres. Necesitamos mas ejemplos de este tipo o ser mas ejemplo para nuestros hijos. Este grupo nos mostró condiciones ejemplares por nombrar alguna : rigurosidad, humildad, entrega, compromiso, seguridad, respeto, honestidad, tranquilidad, trabajo, sufrimiento, ¡uf! ¡¡Y muchos mas ¡!

La cancha y la vida van de la mano, somos en la cancha lo que somos en la vida ¡!!

En mi años de adolescente, hice la secundaria en un colegio en donde además de estudiar y trabajar, dormíamos durante un mes y medio hasta que llegaba el día de salida (4 días en casa) hasta el domingo siguiente que todos los alumnos retornábamos a la Escuela Agrotécnica Salesiana de La Trinidad Ferré.
Recuerdo siempre que en cada cancha de fútbol, deporte que practicábamos todas las tarde incluido el sábado con unos 45 minutos de alargue que valían oro; había casi siempre dando vueltas y haciéndose el distraído un cura o un maestro del cole. Con el tiempo y ya casi terminando 6° año me atreví a consultarle a l Padre Rector, que por ese entonces se llamaba Alejandro Pujalsky, porqué esa situación y fué allí en donde aprendí una lección que hasta el día de hoy no dejo de recordar y seguidamente hago uso de ella. La respuesta fue sencilla y breve: "cuando ustedes juegan un partido se concentran tanto en el juego que dejan libres sus inhibiciones diarias, y se muestran naturalmente como son, estamos ahí para conocerlos mejor ".

el mundial de la vida

Desde ese día estudié minusiosamente la idea, observé y comparé el jugador con su personalidad tanto en la cancha como en su vida, y que gran sorpresa me llevé...hagan la prueba y verán cual cierta es la lección. El que hace el full, frena el juego y pide disculpas; el que pega de atrás a un jugador contrario que va directo al gol, el que putea a sus compañero por su frustración, el que teniendo un compañero en una mejor posición no da el pase y la tira a cualquier lado con tal de ser el goleador. Pasemos a la vida diaria en donde podremos encontrar al egoísta, el que busca siempre su beneficio sin ver si perjudica al prójimo, al que quiere ganar con injusticias sobre los demás, el que no sabe reconocer sus defecto y por ende no sabe trabajar en equipo o le cuesta sumarse a él, ejemplos de la vida diaria también hay muchos. Ahora, les propongo un ejercicio, pongan en una columna las actitudes en la cancha (o en cualquier juego) y en la otra los de la vida; creo sin dudar; que hasta un niño de doce años uniría aquellos que se relacionan.

Ya sé, ¿! el fútbol sin picardía, no es fútbol!? Si, pero como en la vida todo tiene su límite.

Volviendo a Juan hoy recuerda a Mascherano como el que mas se entregó, y que tenemos al mejor del mundo Leo Messí que jugó para el equipo, del chiquito Romero que ademas de recordar que mide 1,92 mts de altura... alguien le dijo "Hoy vas a ser el héroe" y su confianza en él mismo lo transformó. Esos son sus ejemplos de personas con el mundial todavía en nuestros recuerdos, espero que no se olvide de ellos, trataré de que no, porque son personalidades que vale la pena copiar.

"Para un país donde el fútbol representa tantas cosas, la participación en el Mundial dejó enseñanzas realmente profundas: el trabajo como base del éxito, jóvenes sanos como ejemplos a seguir, nacionalismo que no es partidismo, saber perder o ganar sin gesticulaciones"
Nicolás Pernett

Estos ejemplos a seguir por la juventud, muchachos que nos han enseñado a perder, dejando la piel, sabiendo que toda derrota es temporal, que siempre se puede volver a trabajar e intentarlo de nuevo, que perder con ánimo constructivo sin rabia y frustración nos permitirá ser siempre posibles campeones.
Hasta que un día como a los alemanes; nos cae una pelota, un pase ubicado ahí, ¿en donde no sabemos porque tenemos que estar, pero estamos?, en el minuto que menos nos esperamos... la vida pone la copa en nuestras manos. ¡Ojo a no confundirnos! No por fortuna sino fruto de la perseverancia, las buenas acciones, la entrega, el sacrificio y el trabajo en unidad... a la larga esto es la vida.

"La humildad es el principal valor en la vida"

Javier Mascherano

Hasta el mes próximo ¡!


Facebook
 

"Somos lo que pensamos que somos"

 

“Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian”

JAMES ALLE

 No es taréa fácil ejercitar nuestro cerebro, pero es bien sabido que somos lo que pensamos que somos. Dice James Alle en su libro “como el hombre piensa”…

Hasta que el pensamiento no esté acompañado de un propósito no habrá logro inteligente alguno. La mayoría permite que sus pensamientos naveguen sin rumbo y a la deriva por el océano de la vida.  Quien no tiene un propósito central en su vida cae presa fácil de preocupaciones banales, miedos, problemas, y auto-compasión, y así se dirige, tan seguro como si lo buscara con intención (aunque por un camino distinto), al fracaso, la infelicidad, la pérdida de lo querido, porque la debilidad no puede perdurar en un universo de poder. El hombre debe concebir un propósito legítimo en su corazón, y luchar por alcanzarlo. Debe hacer de este propósito el centro de sus pensamientos. Puede tomar forma de un ideal espiritual, o puede ser un objeto terrenal, de acuerdo con su naturaleza y los tiempos; pero cualquiera sea, debe firmemente enfocar la fuerza de sus pensamientos hacia el objetivo que tiene ante él.

 “Un hombre no está bien hasta que sea feliz, sano, y próspero; y la felicidad, la salud, y la prosperidad son el resultado de un ajuste armonioso del interior con el exterior del hombre

 JAMES ALLE

somos lo que pensamos que somos

  Nos dice que debe hacer de este propósito su tarea suprema, y debe dedicarse por completo a conseguirlo, evitando que sus pensamientos divaguen en caprichos, antojos y fantasías, este es el camino real del dominio de sí mismo y la verdadera concentración del pensamiento. Aún si falla una y otra vez en alcanzar su propósito (como tiene que suceder hasta que venza su debilidad), la fuerza de carácter ganado será la verdadera medida de su poder y su conquista, y formará un nuevo punto de partida para la victoria y el poder futuros.

Lo que este señor nos plantea no es sencillo pero forma parte de nuestro crecimiento y desarrollo personal. Hemos hablado en algún momento del poder que tienen el “Conocerse a si mismo”  y estas reflexiones van en ese rumbo.

 Otra reflexión que me gusto y se las quiero pasar es la siguiente…”Eliminar la falta de propósito y la debilidad, y empezar a pensar con propósito, es ascender al rango de aquellos que sólo reconocen el fracaso como uno de los caminos al éxito; quienes hacen que las circunstancias les sirvan, y quienes piensan con fortaleza, se lanzan con fiereza, y vencen con maestría.”

 Los hombres están impacientes por mejorar sus circunstancias, pero son poco los que están dispuestos a mejorarse; por lo tanto siguen estando en las mismas circunstancias.

Y por último rescato lo siguiente…”El pensamiento aliado fuertemente al propósito se convierte en una fuerza creativa; aquel que comprenda esto está listo para transformarse en un ser superior y más fuerte que un simple atado de pensamientos vacilantes y sensaciones cambiantes. Quien logre esto se habrá convertido en al amo consciente e inteligente de sus poderes mentales”.

 No es complicado pensar que quiero o que puedo hacer para encontrar una meta o un propósito en mi vida, las necesidades están sobre nuestras narices, por ejemplo enfocarnos en una meta solidaria trae doble beneficio. Uno interior al espíritu y otro al que la recibe que también para él o ellos es doble. Y les aseguro que no hay mejor satisfacción que el agradecimiento de una persona beneficiada con un acto solidario ya que nace del corazón. Y quién lo brinda al llegar la noche y apoyar la cabeza en la almohada siente que el día valió doblemente la pena.

 Para ir terminando les dejo una historia que nos ayuda a entender las reflexiones anteriores…

…Hace muchos años, en una pobre aldea china, vivía un labrador con su hijo. Su único bien material, aparte de la tierra y de la pequeña casa de paja, era un caballo que había heredado de su padre.

Un buen día el caballo se escapo, dejando al hombre sin animal para labrar la tierra. Sus vecinos, que lo respetaban mucho por su honestidad y diligencia, acudieron a su casa para decirle lo mucho que lamentaban lo ocurrido. El les agradeció la visita, pero pregunto:

-Como podéis saber que lo que ocurrió ha sido una desgracia en mi vida?

Alguien comento en voz baja con un amigo:
-“El no quiere aceptar la realidad, dejemos que piense lo que quiera, con tal de que no se entristezca por lo ocurrido”.

Y los vecinos se marcharon, fingiendo estar de acuerdo con lo que habían escuchado.

Una semana después, el caballo retorno al establo, pero no venia solo: traía una hermosa yegua como compañía. Al saber eso, los habitantes de la aldea, alborozados porque solo ahora entendían la respuesta que el hombre les había dado, retornaron a casa del labrador, para felicitarlo por su suerte.

-Antes tenías solo un caballo, y ahora tienes dos. ¡Felicitaciones!-dijeron.

-Muchas gracias por la visita y por vuestra solidaridad-respondió el labrador- ¿Pero como podéis saber que lo que ocurrió es una bendición en mi vida?

Desconcertados, y pensando que el hombre se estaba volviendo loco, los vecinos se marcharon, comentando por el camino: “¿Será posible que este hombre no entienda que Dios le ha enviado un regalo?”.

Pasado un mes, el hijo del labrador decidió domesticar la yegua. Pero el animal salto de una manera inesperada, y el muchacho tuvo una mala caída, rompiéndose una pierna.
Los vecinos retornaron a la casa del labrador, llevando obsequios para el joven herido. El alcalde de la aldea, solemnemente, presento sus condolencias al padre, diciendo que todos estaban muy triste por lo que había sucedido.

El hombre agradeció la visita y el cariño de todos. Pero pregunto:-¿Cómo podéis vosotros saber si lo ocurrido ha sido una desgracia para mi vida?

Esta frase dejo a todos estupefactos, pues nadie puede tener la menor duda de que el accidente de un hijo es una verdadera tragedia. Al salir de la casa del labrador, comentaban entre sí:
“Realmente se ha vuelto loco, su único hijo se puede quedar cojo para siempre y aun duda que lo ocurrido es una desgracia”.
Transcurrieron algunos meses y Japón le declaro la guerra a China. Los emisarios del emperador recorrieron todo el país en busca de jóvenes saludables para ser enviados al frente de batalla. Al llegar a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes, excepto al hijo del labrador, quien tenía la pierna rota.
Ninguno de los muchachos regreso vivo. El hijo se recupero, los dos animales dieron crías que fueron vendidas y rindieron un buen dinero. El labrador pasó a visitar a sus vecinos para consolarlos y ayudarlos, ya que se habían mostrado solidarios con él en todos los momentos. 
Siempre que algunos de ellos se quejaba , el labrador decía: “ Como sabes si esto es una desgracia?“. Si alguien se alegraba mucho, el se preguntaba: ¿Como sabes si eso es una bendición “?... Y los hombres de aquella aldea entendieron que, más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

Anónimo.

Hasta el mes próximo !!


Facebook
 

La violencia no es el remedio

Un mono, mientras comía una fruta madura, fue molesto por una descarada avispa que, fuere como fuere, quería participar del festín. Después de amenzar al mono con su furia si este no cedía a sus exigencias, se sentó sobre la fruta; pero el mono la echó de un manotazo. La irritable avispa recurrió a la injuria y, tras utilizar el lenguaje mas ofensivo e insultante – que el mono oyó con calma y sin inmutarse -, su ira creció tanto que perdió los estribos y, sin considerar las consecuencias, se lanzó volando contra el rostro del mono  y le clavó el aguijón con tal fuerza que no pudo retirarlo y se vio obligada a salir de un tirón y dejarlo en la herida, con lo cual se condenó a una muerte lenta, acompañada de un dolor mucho mayor que el que ella había causado.

 Fábulas Jonathan Birch 1783-1847

 El mes pasado hablábamos del honor, de cuidar los valores que nos hacen más personas, valores que nos muevan en la búsqueda de encontrar un sentido a cada día, valores que pueden ser lo único pero el más importante tesoro que les podremos dejar como herencia a nuestros hijos. Un hombre o una mujer de Honor reconocen a su prójimo y saben que el éxito de su vida depende en gran parte del éxito del otro, decíamos que fuimos creados para vivir en comunidad y que a ella debemos formarla y educarla entre todos los que interactuamos en ella.

En los últimos días he participado de reuniones entre diferentes instituciones de la ciudad con el objeto de buscar o conocer las acciones que estamos aportando cada una de las presentes en la tarea de reducir el grado de Violencia social en la que nos encontramos.

Buscando material para trabajar sobre el tema me resultó muy interesante transmitirles una información que recibo mensualmente de la Fundación Proyecto Padres. En la editorial de la revista su DirectorLic. Adrián Dall’Asta escribía lo siguiente respecto al tema en cuestión…

 …”La adolescencia actual es un reflejo claro de lo que esta sociedad adulta vive. No se trata de repartir culpas, esto es un nuevo acto adolescente (la culpa es de los padres, de los colegios, de la policía, etc.), adornado de superficialidad frente a los problemas de fondo. La violencia adolescente embasada en imágenes y mucho peor, la profunda indiferencia de los pares antes los hechos presenciados, no es más que el resultado de nuestra propia indiferencia frente a la desobediencia a las normas sistemáticamente, (y por momentos insólita) de los valores que sostienen a una sociedad sana. Estamos enfermos de violencia indiferente y nuestros hijos están repitiendo el modelo. Esta conclusión sin un análisis posterior también es peligrosa.

 ¿Por qué repiten el modelo? Porque es exitoso, porque nosotros con nuestra indiferencia lo hemos transformado en exitoso, y ¿qué adolescente no quiere ser exitoso? Ausencia de ideales, falta de referentes válidos, vacío cultural, muerte de las ideas y una vida carente de sentido, refleja que la rebeldía juvenil (que siempre existió y espero siga existiendo) se traduzca en la pasividad, bien llamada indiferencia.

A esta altura no temo asegurar que los jóvenes sin darse cuenta, y como siempre, están pidiendo ayuda a través del medio que hoy permite que uno exista: la pantalla (cualquiera sea, la del celular, la de la computadora o la de la televisión). Desde siempre los adolescentes buscaron formas de llamar la atención de los adultos: hoy nos llaman la atención desde este lugar, que forma parte de su lenguaje.

 

La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro.

 Jean Paul Sartre

La violencia no es el remedio

 

Sigue diciendo mas adelante en otro párrafo…

“Es momento (hace tiempo) de caminar junto a los adolescentes dando testimonio de una vida que sea atractiva y digna de ser imitada. Nosotros también podemos ser modelos exitosos. Vale la pena la pregunta ¿el bien, los valores, una vida llena de sentido y compromiso con los otros, será atractiva para la pantalla? Tengo mis dudas.

Sobre lo que no vacilo e invito a renovar el compromiso, a pesar de los pesares, es a dar testimonio de una vida que, sin pantalla mediante, quiera ser imitada.

Allí donde la pena embraga, donde parece que cada vez estamos peor, donde la realidad oscurece el horizonte, donde la violencia llegó al peor de los límites, que es la indiferencia, allí; hacen falta padres.

Padres que, con autoridad y límites, miren a sus hijos a los ojos y esa sea la pantalla donde ellos renueven el significado de su vida, encuentren su existencia y su paz.”

 

La violencia no es el remedio, tenemos que hacer frente al odio con el amor.

Martin Luther King

 Sin palabras…hasta el mes próximo ¡!!!

 


Facebook
 

El Honor ¡!

Érase una vez... que había un muchacho que heredó tres tesoros de su padre, cada uno de ellos en un arcón cerrado.

El primer arcón era grande y muy pesado. En él estaba la palabra escrita "TALENTOS", y estaba llena de monedas de oro y plata, una fortuna con la que podía comprar el mundo.

El segundo aun era más grande y pesado. En él estaba grabada la palabra "COMPASIÓN" y estaba lleno de anillos mágicos. Cada anillo permitía a la persona que lo llevaba sentir las emociones de la persona o criatura que deseara.

El tercero era el mayor de los tres y también el más pesado. En él estaba escrita la palabra "HONOR", pero el muchacho desconocía su contenido.

El chico tenía dos llaves, una para el arcón de los TALENTOS y otra para el de la COMPASIÓN. Pero su padre no le había dejado la llave del HONOR. Le había dicho que debía usar los talentos y que la compasión era algo que siempre debía tener a mano y a plena disposición. El honor, le había dicho, es algo que suele desaprovecharse fácilmente. Para poseerlo, el muchacho debía encontrar por sí mismo la llave que abría el arcón.

El chico cogió el gran arcón de los talentos y lo gastó con cuidado. Por cada talento que gastaba recibía de un hombre el título de una parcela de tierra, y acabó poseyendo el mundo entero.

Después cogió el arcón más grande y pesado: el de la compasión. Uno tras otro se colocó todos los anillos en los dedos y pudo comprender las esperanzas y los temores de todas las personas y animales del mundo. Cuando hubo acabado, los amaba a todos y se convirtió en un gran gobernante.

Por último cogió el arcón del honor y buscó una llave para abrirlo. Dondequiera que fuese, ordenaba a sus sirvientes que llevaran todas las llaves que encontraran y que las probaran. Mucha gente lo instó a que rompiera el arcón y viera su contenido, pero el joven rechazó la sugerencia, porque la violencia no podía ser la llave del honor. Durante 10 años dio la vuelta al mundo sin encontrar la llave del honor.

 

5


- Alguien la esconde - pensaba -, pero la encontraré.

Volvió a salir de su mundo, llevándose con él el arcón de la compasión. Cuando alguien se acercaba para darle más llaves se ponía un anillo para ver si sus corazones escondían alguna llave especial que le permitiera abrir el arcón. Muchos volvieron a insistir en que rompiera el arcón, pero el hombre, ya mayor, se negó. Volvió a viajar durante 20 años más pero no consiguió encontrar la llave del arcón del honor.

- Poseo el mundo y los corazones de todos sus habitantes - pensaba -¿Como puede un hombre sin honor gobernar el mundo y sus corazones?.

Volvió a salir al mundo, llevándose consigo también el arcón de los talentos, lleno de heroicidades.

- No he encontrado la llave del honor y no puedo gobernar este mundo ni los corazones de su gente si no tengo honor - dijo a sus servidores, entregando a cada uno de ellos una parcela de tierra y un anillo mágico.

Muchos volvieron a insistir en que rompiera el arcón, pero el anciano se negaba constantemente. En los últimos 40 años había recorrido el mundo tres veces y era un hombre muy mayor. Sólo le quedaban tres arcones, dos de ellos vacíos y uno que no podía abrir.

- En una ocasión el mundo y toda la gente me pertenecieron. Ahora mis talentos han desaparecido, se me ha acabado la compasión y no tengo nada que dejarle a mi hijo, salvo este arcón que no puedo abrir.

Pero cuando tocó el arcón con la mano, éste se abrió y vió que en su interior había dos arcones cerrados. En uno estaba la palabra grabada "TALENTOS", y en el otro "COMPASIÓN", y cada uno tenía su llave puesta.

- Ahora lo entiendo -se dijo-. El honor no es algo que pueda gastarse o utilizarse, sino algo que hay que conservar. La clave del honor es conservarlo, siempre, y transmitírselo a tu hijo como herencia. ¡Como me alegro de no haberme cansado nunca de cargar con él y de no haberlo roto para conocer su contenido!

Con mucho cuidado sacó los arcones de los TALENTOS y de la COMPASIÓN fuera, y al cerrar el del honor, vacío, el arcón volvió a pesar lo mismo que cuando tenía los dos arcones en su interior. Entonces hizo llamar a su hijo.

- "Hijo, yo ya soy muy mayor y me gustaría darte estos tres tesoros..."

¿¡Que es el Honor en una persona ¡? Algunas conclusiones de gente común …

Un joven escribió…”De la manera mas simple posible un hombre de honor es aquella persona que no tiene nada de que avergonzarse en su vida ni nada a que temer, porque un hombre de honor ni a la muerte le tiene miedo, ya que si fue honorable nada de lo que hizo puede llevarlo al infierno, o tal ves el bien que hizo puede ayudarlo no se... pero eso es un hombre de honor, un hombre que no tiene nada de que avergonzarse ni de que tener miedo.

Otra persona dijo…Simplemente ser honesto con vos mismo. Nada que ver con la "hombría". La sinceridad, el valor y la fuerza son cuestiones de ética individual. Forma tus propios valores y sé flexible en ellos, porque es síntoma de inteligencia. 
Variar, ceder y perdonar sólo son atributos de los fuertes.

Una joven comentó…”En lo personal el honor va de la mano con nuestras acciones que lo que digamos sea lo que hacemos, no de forma diferente. Tal vez el honor sea el grado máximo de nuestras propias acciones no decir soy gente de honor si no que nuestro honor hable por si mismo!” 

Y varios comentarios más…

Que buenas y sencillas conclusiones; reconocer el honor en las personas, cuidar de ellas y potenciarlas. Es lo único que quedará de nosotros una vez que partamos de esta vida y al que nuestros hijos acudirán como un tesoro heredado, para abrirse camino.

Hasta el próximo mes…!!!

 

Facebook
 
Más artículos...

Recordatorios

Newsletter AMA



asd