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Enseñar con un experimento

Libertad.

La señorita Elisa aquel fin de semana les propuso uno de sus famosos trabajos sobre experimentos. A sus alumnos les encantaba aquella forma de enseñar, en la que ellos mismos tenían que pensar experimentos que ayudaran a comprender las cosas. Muchos tenían que ver con las ciencias o la química, pero otros, los que más famosa la habían hecho, tenían que ver con las personas y sus comportamientos. Y aquella vez el tema era realmente difícil: La libertad. ¿Cómo puede hacerse un experimento sobre la libertad? ¿Qué se podría enseñar sobre la libertad a través de experimentos?

Amaya llevó 5 cajas de colores y le dio a elegir a la profesora. La maestra, agradecida, escogió la caja rosa con una sonrisa. Luego Amaya sacó 5 cajas amarillas, se acercó a Carlos y le dio a elegir. Carlos contrariado, tomó una cualquiera. La señorita Elisa, divertida, preguntó a Amaya cómo se llamaba el experimento.
Lo he titulado "Opciones". Para que exista libertad hay que elegir entre distintas opciones. Por eso Carlos se ha enfadado un poco, porque al ser las cajas iguales realmente no le he dejado elegir. Sin embargo la señorita Elisa estaba muy contenta porque pudo elegir la caja que más le gustó.

Carlos había preparado otro tipo de ejercicio más movido: hizo subir a la pizarra a la maestra, a Lucas, un chico listo pero también vagoneta, y a Pablo, uno de los peores de la clase. Entonces, dividió la clase en tres grupos y dijo dirigiéndose al primer grupo:
- Voy a haceros una pregunta dificilísima (les dijo al primer grupo); podéis elegir a cualquiera de los tres de la pizarra para que os ayude a contestarla. Quien acierte se llevará una gran bolsa de golosinas.
Todos eligieron a la maestra. Entonces Carlos dijo a los del segundo grupo:
- La misma pregunta va a ser para vosotros (quedaban Pablo y Lucas), pero tenéis que saber que a Pablo, antes de empezar, le he dado un papel con la pregunta y la respuesta.

Entre las quejas de los del primer grupo, los del segundo eligieron sonrientes a Pablo. Luego Carlos siguió con los últimos:
- Os toca a vosotros. Lo que les he contado a los del segundo grupo era mentira. El papel se lo había dado a Lucas.

Y entre abucheos de unos y risas de otros, Pablo mostró las manos vacías y Lucas enseñó el papel con la pregunta y la respuesta. Por supuesto, fue el único que acertó la difícil pregunta que ni la maestra ni Pablo supieron responder. Mientras los ganadores repartían las golosinas entre todos, Carlos explicó:
- Este experimento se llama "Sin verdad no hay libertad". Demuestra que sólo podemos elegir libremente si conocemos toda la verdad y tenemos toda la información. Los grupos 1 y 2 parecía que eran libres para elegir a quien quisieran, pero al no saber la verdad, realmente no eran libres, aun sin saberlo, cuando eligieron. Si lo hubieran sabido su elección habría sido otra.

El experimento de Andrea fue muy diferente. Apareció en la clase con Lalo, su ratón, y unos trozos de queso y pan, y preparó distintas pruebas.

En la primera puso un trozo de queso, cubierto con un vaso de cristal, y al lado un pedazo de pan al aire libre. Cuando soltó a Lalo, este fue directo al queso, golpeándose contra el vaso. Trató de llegar al queso durante un buen rato, pero al no conseguirlo, terminó comiendo el pan. Andrea siguió haciendo pruebas parecidas durante un rato, algo duras para el pequeño ratón, pero muy divertidas, en las que el pobre Lalo no podía alcanzar el queso y terminaba comiendo su pan. Finalmente, colocó un trozo de queso y otro pan, ambos sueltos, y Lalo, aburrido, ignoró el queso y fue directamente a comer el pan. El experimento gustó mucho a todos, y mientras la señorita Elisa premiaba a Lalo con el queso que tanto se había merecido, Andrea explicó:
- El experimento se llama "Límites". Demuestra que lo, lo sepamos o no, nuestra libertad siempre tiene límites, y que no sólo pueden estar fuera, sino dentro de nosotros, como con mi querido Lalo, que pensaba que no sería capaz de tomar el queso aunque estuviera suelto.

Con que poco y de que manera tan sencilla podemos reconocer que es ser libres, algo está muy pero muy claro y es que los niños de la clase de la señorita Elisa terminaron sabiendo de la libertad más que muchos de nosotros los mayores.

La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe.
Ramón De Campoamor

Hasta el mes próximo...
y feliz día al niño que llevamos dentro!!!
Jerónimo dos Reis


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El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres.


 El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia decía un escritor y filòsofo inglès. Estoy en total acuerdo y me animo a decir que lo que hoy reclamamos a la sociedad debe corregirse desde casa. Debemos ejercer dentro de nuestra familia lo que queremos reclamar a nuestra sociedad, y me pareció muy oportuno comenzar por nuestros hijos, respetándolos y que se sientan respetados para que su concepción de la sociedad cuando les toque su tiempo de enfrentarla como adolescentes sea en el marco y la idea con las que fueron criados. Así tendremos una esperanza de evolución en las nuevas generaciones en donde el respeto por el otro y el protagonismo de la familia sea la base, el pilar fundamental de sus ciudadanos.

Les dejo a continuación la declaración mundial de los derechos del niño, para que lo recorten y lo tengan a mano, con el objetivo que recordemos que en cada acción que realizamos contra ellos es lo que recibiremos como ancianos en el futuro.

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea.
Paulo Coelho

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DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

PREÁMBULO
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, y su determinación de promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.
Considerando que las Naciones Unidas han proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, opinión política o de cualquiera otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Considerando que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento.
Considerando que la necesidad de esa protección especial ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los convenios constitutivos de los organismos especializados y de las organizaciones internacionales que se interesan en el bienestar del niño.
Considerando que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle, La Asamblea General, Proclama la presente Declaración de los Derechos del Niño a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia con medidas legislativas y de otra índole adoptadas progresivamente en conformidad con los siguientes principios:

PRINCIPIO 1
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

PRINCIPIO 2
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

PRINCIPIO 3
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

PRINCIPIO 4
El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

PRINCIPIO 5
El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

PRINCIPIO 6
El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

PRINCIPIO 7
El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

PRINCIPIO 8
El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

PRINCIPIO 9
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

PRINCIPIO 10
El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
Confucio
Hasta el mes próximo...
Jerónimo dos Reis


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 Algunas veces he escuchado...

 Algunos padres decir: TU NO SABIAS COMO ERA EL MUNDO, HIJO MIO?
 

 Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos.  Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.  Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.  El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio.  Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo para darle al hijo, con el objetivo de distraer su atención...  De repente tomó un mapa del mundo de una revista, y, con una tijera, lo recortó en varios pedazos.  Junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo: - "¿A TI TE GUSTAN LOS ROMPECABEZAS? ENTONCES VOY A DARTE EL MUNDO PARA ARREGLAR.  AQUÍ ESTÁ EL MUNDO TODO ROTO. ¡MIRA SI PUEDES ARREGLARLO BIEN! HAZLO TODO SOLO".  Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa.  Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente: - "PADRE, PADRE, YA HE HECHO TODO.  ¡CONSEGUÍ TERMINAR TODO!".  Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto.  Entonces, el científico levantó los ojos de sus anotaciones, seguro que vería un trabajo digno de un niño.  Para su sorpresa, el mapa estaba completo.  Todos los pedazos habían sido colocados en su sitio. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? - "TU NO SABIAS COMO ERA EL MUNDO, HIJO MÍO. ¿CÓMO LO CONSEGUISTE?".  - "...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre...  Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí.  Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. CUANDO CONSEGUÍ ARREGLAR EL HOMBRE, DI VUELTA LA HOJA Y ENCONTRÉ QUE HABÍA ARREGLADO EL MUNDO..."  

Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle.  Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista.

Buscando textos para la editorial encontré estas reflexiones de un psicólogo y padre español llamado Carlos Pajuelo Morán que me resultaron maravillosas y muy sencillas de entender.  El objeto de la reflexión es que ayudándonos a ser mejores como padres podamos entender y criar mejor nuestros hijos y que como mejores hijos podamos entender mejor y hacer mejor a nuestros padres.  Y así a través de este círculo virtuoso lograr ser mejor País.  Decía Carlos...

...Algunas veces he escuchado a algunos padres decir "he fracasado como padre", y esto lo dicen padres de niños, de adolescentes, padres de jóvenes y, a veces, hasta padres de adultos.  Ante esa afirmación siempre pregunto lo mismo:¿por qué dices eso?  La respuesta, curiosamente, suele incluir esta idea: "no he sabido inculcarle".

Este sentimiento de fracaso, además de restar confianza a los padres, sirve a menudo para culpabilizar a los hijos.  Y el cóctel "falta de confianza" más "culpabilización" genera resacas de larga, muy larga duración.

 La tarea de ser padres no es  construir hijos sino ayudar a que los hijos se construyan a sí mismos.  Desde esta perspectiva, realmente ¿fracasan los padres?.  La vida de nuestros hijos les pertenece a ellos, y los padres no podemos vivir la vida de nuestros hijos porque, si lo hiciéramos, quizás no se equivocaran, pero lo que es seguro es que los privaríamos de vivir su vida que, por cierto, es una forma de ser desgraciado/a.

El fracaso como padres, no reside en lo que nuestros hijos hacen, o dejan de hacer,  ni en lo que los padres olvidamos que hemos hecho.  En todo caso, reside en no dejar que nuestros hijos sean los dueños de sus aciertos y de sus errores.

Por otro lado, algunos padres vamos olvidando mientras nuestros hijos se van haciendo mayores las  cosas que les hemos enseñado con tanto esfuerzo y con tanto cariño en su infancia y adolescencia.  El olvido nos puede volver rígidos, incluso resentidos y el resentimiento conlleva el peligro  de "perdernos" la vida que nuestros hijos adultos  han decidido, libremente, vivir.  Pero olvidar no es fracasar.

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¿Y qué cosas son las que debemos enseñar a los hijos, y que los padres no debemos olvidar?

1)  Les enseñamos a decir te quiero.  Querer es para toda la vida y se quiere a los hijos porque son nuestros hijos, y no por lo que hacen, ya que lo que hacen es parte de la vida de nuestros hijos: Su propia vida.  Nuestros hijos no son nuestras ilusiones ni nuestras metas.  Escuchar a adolescentes decir que se sienten mal porque no han sido capaces de satisfacer las expectativas que sus padres tenían depositados en ellos es algo habitual en estos días de búsqueda de nota media en la cercana Selectividad.

2)  Les enseñamos el valor que tiene guiar.  Los guiamos cuando son pequeños y, cuando son adultos, nuestra  luz sigue ahí dispuesta a guiar.  Los padres somos faros, no para evitar que nuestros hijos se pierdan, sino porque sabemos que es posible que se puedan perder y, en ese momento, es cuando más necesitan que nuestra luz brille.  La luz dice dónde estamos los padres para que nuestros hijos siempre lo tengan en cuenta.  No indica hacia dónde tienen que ir, porque el camino que escogimos los padres es sólo nuestro camino.

3) Les enseñamos que los aceptamos tal y como son.  Nuestra  imperfección nos ayuda a ser comprensivos con las imperfecciones de los que nos rodean.  Les apoyamos y confiamos en su capacidad para tomar decisiones en función de su edad.  Confiamos en que educamos para que nuestros hijos sean capaces de vivir su vida y tomar sus propias decisiones.  Confiamos  en su capacidad para afrontar los reveses que, sin duda alguna, les acarreará tomar determinadas decisiones.

 4) Les enseñamos el valor del respeto, respetando sus ideas, sus creencias.  Respetar no es sinónimo de compartir.  Aceptamos y valoramos que nuestros hijos piensen, aunque sea de forma diferente a nosotros, o que tengan creencias y gustos diferentes a las nuestros.  Las parejas de nuestros hijos, sus creencias, sus opciones políticas no deberían de ser nunca una frontera.

 5) Les enseñamos la disponibilidad que los padres tenemos siempre para nuestros hijos, que siempre seremos menos rencorosos, siempre tendremos los brazos abiertos, que no nos cansaremos de dar pasos que nos acerquen a ellos, que aceptamos, por ser padres, que nos corresponde siempre la tarea de construir puentes.

 La vida es fugaz, los hijos nos gastan las hojas del calendario a un ritmo vertiginoso. ¿De verdad crees que has fracasado como padre?, ¿no será que has olvidado todo lo que les has enseñado?

Exigir a los progenitores, para respetarlos, que estén libres de defecto y que sean la perfección de la humanidad es soberbia e injusticia.

Silvio Pellico

Hasta el mes próximo...y el 20 de junio día de la bandera recordémonos Argentinos y colguemos nuestra bandera en señal de afecto a nuestra Patria!!!

Jerónimo dos Reis


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 La importancia del agua

 ¿Será verdad que hay que beber dos litros de agua por día?

Recomendaciones tales como "no esperes a tener sed para beber líquidos", "tené siempre cerca un vaso de bebida: en el escritorio de la oficina, en la mesa de la computadora o en la mesita de luz" o "proponete tomar 1 vaso de agua o 1 taza de infusiones  cada dos horas" son las que nos inculcan a diario y en realidad no hay evidencia de que esto sea beneficioso para la salud,  que permita que los médicos hagamos esta recomendación en forma generalizada, como se escucha frecuentemente.

Lo que el cuerpo necesita es una cantidad de líquido que permita que el riñón haga su trabajo de filtrar toxinas y además se reponga la pérdida de agua producida por la transpiración, la orina y las heces.  Esto suele suplirse simplemente con las comidas y bebidas que ingerimos en el día, sin necesidad de agregar mucho más.

¿Cómo saber si estamos recibiendo la cantidad necesaria de líquido?

El regulador natural es la sed.  Un adulto sano en condiciones normales toma habitualmente la cantidad de líquido necesaria para su organismo en su ingesta diaria.  Si su organismo requiere más de lo que está recibiendo, lo alertará a través de la sed.

Cuando hablamos de líquido, no nos referimos sólo a agua, sino a todas las bebidas y alimentos que consumimos normalmente que la contienen, como frutas y verduras, leche, gelatina, infusiones, sopa, etc.

Dos grupos a los que hay que prestar un poco más de atención son los bebés y las personas mayores, porque son más vulnerables a la deshidratación y el mecanismo de regulación de la sed funciona menos ajustadamente.  De todas maneras, esto no significa estar todo el día bebiendo agua por las dudas, sino por ejemplo, en caso de saber que esa persona perdió líquido, reponerlo aunque no tenga tanta sed.

¿Hay situaciones en que es necesario beber más agua?

Sí, cuando la pérdida de líquido es mayor, como por ejemplo en días de mucho calor, luego de una actividad física intensa o en casos de fiebre, diarrea o vómitos, conviene tomar liquido. Además, como medida preventiva, en algunas enfermedades se aconseja tomar más agua, por ejemplo en las personas con tendencia a tener infecciones urinarias o cálculos renales (aunque no en la etapa aguda, cuando el síntoma está instalado, porque podría aumentar el malestar). Por el contrario, hay otras enfermedades donde la ingesta de líquido está restringida como es el caso de pacientes con patología cardíaca o renal en los cuales la acumulación transitoria de liquido pueden descompensarlos.

Dr. Mauricio Pierangelo - (Nefrólogo) - M.P. 63439 / M.N.  127031


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 Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo!  

En esta cuarta entrega de nuestras ya clásicas editoriales sobre el duelo, abordaremos la última etapa en las tareas del duelo.

 La cuarta tarea va a significar nada más ni nada menos que encontrar un ”lugar” para el difunto que permita a la persona superviviente estar vinculada con él, pero de modo que no le impida continuar viviendo. Algunas personas encuentran la pérdida tan dolorosa que hacen un pacto consigo mismas de no volver a querer nunca más. Debemos encontrar maneras de recordar a los seres queridos que han fallecidos llevándolos con nosotros, pero sin que ello nos impida seguir viviendo!

Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el dolor y el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades. No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones… En realidad el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás !.

Existen otras personas a quien amar y eso no significa que hemos de dejar de querer al ser que ha fallecido. Es entender con el corazón en la mano que el AMOR no se acaba con la muerte.

 No hace falta que las tareas del duelo se deban abordar de una manera lineal, se pueden revisar y adaptar con el tiempo a cada situación en particular.

 En cierto modo, nunca te recuperas de una pérdida significativa, porque ésta inevitablemente te cambia. Tú puedes escoger si ese cambio será para mejor.

 por Horacio Mazzeo

 


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Trastorno de Personalidad

La personalidad esta formada por un conjunto de rasgos: UN RASGO ES UNA FORMA DE PENSAR, SENTIR Y COMPORTARSE ESTABLE EN EL TIEMPO, ES LO QUE LLAMAMOS EL CARÁCTER PARTICULAR DE CADA UNO.

Estos rasgos para ser normales han de admitir cierta flexibilidad y variabilidad, es decir una persona tiende a pensar, sentir y comportarse en general de una misma forma al interactuar con el medio pero si las circunstancias lo requieren la personalidad normal tiene la capacidad de adaptarse y flexibilizarse.

LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD SON UNA EXAGERACIÓN PATOLÓGICA ("ANORMAL") DE LA PERSONALIDAD NORMAL. Así se entiende que los rasgos de la personalidad son un continuo y es la exageración de los rasgos lo que determina un trastorno de la personalidad. Esta exageración de los rasgos produce siempre dada la poca adaptabilidad del sujeto al ambiente unos costes: síntomas ansiosos y síntomas depresivos.

LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD SUELEN ESTAR "ESCONDIDOS" DETRÁS DE SÍNTOMAS como la ansiedad, la depresión, problemas como el alcoholismo, la alimentación, los problemas sexuales, y conflictos de pareja y laborales, entre otros.
Los síntomas son la cara visible de los trastornos de la personalidad. La persona que tiene un trastorno de la personalidad no es en absoluto consciente de su forma de ser patológica, pero si sufre los síntomas que produce.

La persona que padece un trastorno narcisista de la personalidad no es consciente de su forma exagerada de reaccionar ante la crítica aunque sí es consciente de los síntomas ansiosos y del malestar que la situación le produce.

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LAS PERSONAS QUE PADECEN UN TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POSEEN UNA SERIE DE CONVICCIONES (ESQUEMAS COGNITIVOS) DISFUNCIONALES.

La forma que tiene una persona de interpretar la realidad condiciona su manera de sentirse y de comportarse.

Por ejemplo, si a una persona con un trastorno narcisista de la personalidad se le critica y se le dice que ha hecho algo mal, entonces se activarán en él esquemas cognitivos disfuncionales tales como "no soy válido" o "no hago nada bien" o "como puede decirme esto a mi", que producirán en él una reacción desproporcionada de ira, comportándose de forma agresiva. Los esquemas cognitivos disfuncionales o erróneos se activan de forma automática no siendo consciente de ello la persona.

PARA TRATAR LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD LOS TERAPEUTAS TIENEN QUE UTILIZAR ESTRATEGIAS E INTERVENCIONES ESPECIALES PARA QUE LOS TRATAMIENTOS SEAN EFECTIVOS.

En muchas ocasiones una persona puede sufrir un problema de ansiedad como por ejemplo agorafobia (miedo intenso a espacios cerrados o multitudes); para estos casos existen técnicas cognitivas y conductuales de probada eficacia que solucionarían el problema eficazmente. En el caso de que detrás de esta agorafobia exista un trastorno de la personalidad estas técnicas psicológicas que abordan únicamente la agorafobia no serían suficientes ya que la persona volvería a padecer la agorafobia al cabo de un cierto tiempo.

Lo mismo ocurre con las depresiones: cuando las depresiones son recidivantes (se repiten en el tiempo) suelen tener un trastorno de la personalidad de fondo en un alto porcentaje de los casos, por ello las técnicas comunes para el tratamiento de la depresión, así como los fármacos antidepresivos solamente alivian la depresión temporalmente y la persona se ve condenada a sufrir episodios depresivos repetitivos a lo largo de su vida.

Por ejemplo un paciente que presenta síntomas depresivos tales como el cansancio, la falta de interés en las actividades cotidianas, de disfrute, falta o exceso de apetito, problemas de sueño entre otros, podría beneficiarse de una terapia con técnicas comunes para el tratamiento de la depresión que aliviaría sus síntomas, así como con un uso de psicofármacos tales como los ansiolíticos y antidepresivos. Si la persona además de tener estos síntomas depresivos tiene un alto nivel de perfeccionismo, un sentido muy estricto de la justicia, tiende a ver las cosas dicotómicamente (en blanco y en negro) y le importa mucho lo que los demás piensen de él (deseabilidad social), entonces estaríamos hablando de un trastorno obsesivo de la personalidad de base, que intermitentemente ocasiona episodios depresivos a lo largo de toda la vida del paciente. En este caso para erradicar definitivamente los síntomas depresivos se debería tratar el trastorno de personalidad de fondo con técnicas especializadas para el tratamiento de este trastorno de la personalidad. Si esto no se hace el paciente volverá a experimentar estos síntomas depresivos y en el caso de que tome psicofármacos podría desarrollar una dependencia de los mismos, especialmente de los ansiolíticos.
Psic. Carla Diaz


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